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Es cierto que el cachorro nace ya con
un tipo de personalidad definida, pero antes de adquirir un
comportamiento determinado, está expuesto a una gran cantidad de
factores de aprendizaje que comienzan desde el momento en que se
encuentra con su madre y entre sus hermanos. Las experiencias más
importantes que complementan la personalidad del cachorro se presentan
entre las tres y las doce semanas de vida, por lo cual, el mejor momento
para adquirir un perro, es cuando éste tiene alrededor de ocho semanas,
porque:
a) Ya ha comenzado
su esquema de vacunación, por lo que podrá salir a la
calle muy pronto, facilitándose se educación para ser limpio y su
socialización.
b) Se le dará tiempo para estar con su madre y
hermanos, aprendiendo de
ellos las señales propias de su especie, moderación en el juego, no
manchar
cerca del lugar de comer y dormir, etc.
c) Tiene aún tiempo para aprender fácil y rápidamente
lo que deseemos enseñarle.
Comenzar a modelar a tu cachorro desde
el primer día, por pequeño que sea, es esencial, pues si esperamos
demasiado, adquirirá una serie de hábitos y costumbres difíciles de
modificar, ya que él aprende constantemente aunque tú no le hayas enseñado
nada.
El contacto lento y progresivo con su entorno le ayudará a conocer su
nuevo hogar y a diferenciar perfectamente quienes son los suyos y
quienes no. Su comportamiento se moldeará a medida que vaya tomando
contacto a través del juego, caricias y experiencias tempranas.
1. CONOCIENDO AMIGOS:
El cachorro debe tener contacto con
un gran número de personas, esto asegurará que acepte a las visitas
y no sea agresivo con familiares o amigos cuando sea adulto. Tu
cachorro debe acompañarte a la mayor cantidad de lugares posibles, y
tener la oportunidad de jugar con otros perros que tu conozcas.
2.JUGUETES:
Los juguetes le dan la estimulación
física y mental que tanto necesita; estos se pueden utilizar como
recompensas durante el adiestramiento, por lo cual es importante
identificar qué tipo de juguetes son los que prefiere, siendo
sobretodo, totalmente distintos a los objetos de la casa.
3. JUEGOS CONSTRUCTIVOS:
El jugar con el cachorro es
gratificante tanto para él, como para ti, además de que refuerza el
lazo entre ambos; puedes jugar activamente con tu perro, pero siempre
manteniendo el control de la situación.
4. MALAS Y BUENAS CONDUCTAS:
La palabra "No"
carece de significado para el cachorro, y en un principio es necesario
vincularla con estímulos externos desagradables (como ruidos, agua,
etc.) Por eso es mucho más fácil reforzar las buenas conductas
mediante elogios; cuando el cachorro realice correctamente una acción,
u obedezca alguna orden, no debes olvidar recompensarlo inmediatamente
y de manera efusiva, ya sea con caricias o palabras agradables; tu
eres el miembro dominante en su relación, y como tal estás encargado
de reforzar su buena conducta y reprimir la mala como parte del
control.
5. ENTENDER EL TEMOR:
Siempre se deben vigilar y
supervisar las actividades del cachorro, con la finalidad de que las
situaciones atemorizantes se reduzcan al mínimo; el miedo es algo que
se aprende desde temprana edad, y que en ocasiones puede llegar a
convertirse en fobias de un perro adulto.
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