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A diferencia del lobo, su ancestro carnívoro y
cazador, nuestros perros domésticos son capaces de adaptarse a
las dietas más variadas e incluso de comer casi cualquier cosa si
tienen suficiente hambre. Sin embargo, su preferencia por la
carne, la afición por enterrar y defender el alimento y una
especie de tendencia a la glotonería son algunas de las conductas
alimenticias heredadas del lobo y que aún permanecen.
No sólo cada especie animal tiene unas necesidades nutritivas
específicas, sino que la raza, el tamaño, la edad y la actividad
del perro determinan el tipo de alimentación que necesita. Así,
por ejemplo, y proporcionalmente, los perros de razas grandes
necesitan menos alimentación por kg. de peso corporal que los de
las razas más pequeñas; los perros que trabajan, como los
cazadores o los de tiro necesitan mayor aporte energético y los
cachorros en crecimiento también tendrán distintas necesidades
alimenticias según el tamaño de su raza .
A pesar de que los perros no son muy exigentes y pueden repetir
menú cada día algunos manifiestan sus preferencias por ciertos
sabores, como dulces y salados, sobre todo las razas más pequeñas
y las más grandes. Por suerte, los fabricantes de alimentos
caninos ya han estudiado estas inclinaciones y las tienen en
cuenta a la hora de aumentar el grado de palatabilidad de sus
productos, evitándonos así el error dietético de satisfacer los
caprichos de nuestra mascota a base de productos inadecuados. |
 Tener un perro implica asumir la
responsabilidad de alimentarlo adecuadamente para asegurarle una
vida larga y sana
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Sobras no, gracias |
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Es posible alimentar a nuestra mascota de forma casera pero no
es aconsejable porque es difícil asegurar el aporte completo y
equilibrado de nutrientes que ésta necesita. Además de la
cantidad de proteínas animales que su organismo exige, sus
necesidades de vitaminas y minerales son completamente distintas a
las nuestras, como la vitamina D o la C y , salvo que midiéramos
exactamente cada elemento nutritivo, el perro no estaría
correctamente alimentado.
Peor todavía es alimentar al perro con restos de comida, ya
que la sal, el azúcar, las especias y el exceso de almidón que
componen habitualmente la dieta humana no son tolerados por el
organismo del perro. Incluso caprichos como el chocolate, o
alimentos como la cebolla, escondida en gran parte de nuestras
salsas, pueden originar serios problemas de salud al animal, que
van desde anemias hasta la intoxicación y la muerte.
Lo mismo se puede decir de una dieta exclusivamente carnívora, a
base de vísceras y otras carnes, incluso crudas, que acabará por
generar graves carencias alimenticias; o de la mala costumbre de
darle los huesos de nuestras sobras que, además de no aportar los
nutrientes necesarios, pueden astillarse y rasgar el tracto
digestivo del animal.
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Las galletas, huesos y golosinas
especialmente formuladas para perros son una buena opción
para aportar variedad a su dieta, de manera ocasional.
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Alimentación
correcta |
| Comer la cantidad justa y la composición
equilibrada: esa es la clave de una buena alimentación para el
perro. La dieta de un perro adulto necesita incluir un mínimo de
un 21% de proteína, un 5% de lípidos o grasas, un 5% de fibra
para arrastre de productos de deshecho y como mucho un 50 % de
hidratos de carbono. Necesitará además, calcio, fósforo y
taurina en proporciones adecuadas, así como otros nutrientes, que
se añaden según las necesidades concretas de cada perro, como es
el caso de los antioxidantes que últimamente se incorporan a los
piensos para perros de mayor edad. Las etiquetas de estos
compuestos especiales detallan estos aspectos y conviene saber
interpretarlas para adecuar la alimentación de nuestro perro.
(link con "Interpretar las etiquetas de los alimentos). |
Tipos de alimentos balanceados |
Dietas húmedas y
secas son las opciones que encontramos en el mercado de los
alimentos completos . La diferencia principal es la cantidad de
humedad y, en general, se puede decir que a mayor humedad, menor
cantidad de nutrientes y menor contenido calórico, por lo que la
cantidad a ingerir deberá ser mayor en el caso de comida
enlatada.
Como ventaja, la dieta húmeda resulta más sabrosa para el
animal; sin embargo su conservación es más engorrosa y el precio
suele ser más alto.
La temperatura de ese alimento debe ser tibia, la del propio
cuerpo del can, ya que muy caliente puede dañar la mucosa
digestiva del perro, mientras que fría puede ocasionar diarreas,
vómitos, cortes de digestión, etc.
En cuanto a la comida seca, el pienso balanceado, a la
ventaja de su concentración de nutrientes, hay que añadirle la
comodidad, la facilidad de conservación y el beneficio que supone
la ligera abrasión que realiza l sobre la dentadura del animal,
manteniéndola limpia de sarro. Obviamente, con una dieta seca el
perro necesitará consumir más cantidad de agua, siempre fresca y
limpia y siempre a su disposición . |
Buenos hábitos
alimentarios |
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Un perro es capaz de comer mucho más de lo que en realidad
necesita, puede comer a cualquier hora, aún sin hambre, y
raramente despreciará un bocado jugoso. Para que su amor por la
comida no le cause problemas es necesario seguir las siguientes
pautas a la hora de controlar su alimentación:
Un perro adulto, recibirá la
cantidad adecuada a su peso, raza y actividad que el propio
veterinario nos indicará.
Como norma general, una comida al
día, preferiblemente a la misma hora, es suficiente para un
perro sano.
El mejor momento es a medio día
para ajustar así las salidas a hacer sus necesidades.
Es importante retirar el comedero
cuando el perro haya terminado y si ha dejado restos, se le
reducirá la siguiente ración.
En verano conviene disminuir un
poco la ración y restringir las grasas; en invierno se procede
a la inversa.
Después de comer el perro
descansa y no conviene que haga ejercicio con el estómago
lleno, a riesgo de una torsión gástrica.
Hay que vigilar lo que come por
ahí y hay que observar el estado, cantidad tamaño y color de
sus heces, que deben ser de color entre pardo y claro, ni muy
blandas ni muy duras.
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Una
alimentación completa no necesita de aportes suplementarios, pues
podrían desequilibrar la dieta |
| Dietas especiales |
Cachorros |
Para favorecer su crecimiento, el
cachorro necesita de un mayor aporte de nutrientes y de una
ingestión más frecuente de comida hasta cumplir el año de edad.
La alimentación del cachorro debe ser húmeda durante las dos o
tres primeras semanas después del destete; humedecida después
para paulatinamente pasar a la seca. Hasta los tres meses se
dividirá la ración en cuatro tomas al día; hasta los seis meses
en tres tomas y a partir de los seis meses puede comer dos veces
por día.
Hay que tener en cuenta que según su raza el crecimiento tendrá
un ritmo diferente, y crecen más lento cuanto mayor es el tamaño
de la raza; por lo tanto los cachorros de razas grandes o gigantes
deben ser supervisados especialmente para que reciban el fósforo
y el calcio adecuados para la formación de sus huesos: un
problema frecuente en este tipo de canes cuando tienen desarrollos
demasiado altos es la debilidad ósea. |
Perros que
trabajan |
Perros con gran actividad pueden
necesitar hasta el triple de calorías que aquellos que
desarrollan una actividad normal. Es importante tener en cuenta
esa gran necesidad energética que representaría la ingesta de al
menos un 25% de proteínas y niveles más altos de grasas,
minerales y vitaminas.
Si el perro tiene mucho desgaste se puede repartir la ración en
dos tomas al día: una más reducida, dos o tres horas de iniciar
su actividad, y el resto a su hora habitual o cuando el perro haya
descansado. |
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El perro senior
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A medida que el perro envejece decrece
también su necesidad de energía, debido a la disminución de su
metabolismo y a la menor actividad que desarrolla. Si no cambiamos
su dieta, disminuyendo tanto grasas como proteínas, es fácil que
engorde (link con obesidad) y comience a tener problemas digestivos
y de otros órganos, obligados a trabajar más en la asimilación de
estos alimentos inadecuados.
El envejecimiento de los perros comienza a distintas edades, según
la raza y en líneas generales se consideran viejos los perros pequeños
entre los 9 y 10 años; los medianos, entre los 7 y los 8 años y
los perros de raza grande entre los 5 y los 6 años. |
La
mayoría de las dietas para perros mayores ya incluyen antioxidantes
que aumentan su longevidad y protegen su sistema inmunitario |
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Perras gestantes y lactantes |
| Requieren alimentación especial, con
mayor aporte energético y vitamínico sobre todo durante las 3 o 4
últimas semanas de gestación, con incrementos de hasta un 25% de
la ración y una formulación especial para gestante , que
habitualmente es la misma en composición de la alimentación para
cachorros, con elevados porcentajes de proteínas, calcio y otros
nutrientes. Si le procuramos esta dieta no será necesario aportar
calcio extra, como muchos dueños creen, salvo que el veterinario así
lo aconseje. |
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